15 de noviembre de 2009
Llegando a la Alameda Chabuca Granda podemos chequear un manchón de gente paseando, comiendo, haciendo hora y pasándola bien. Lo que llama la atención es la forma y ubicación de los asientos individuales que están agrupados en tres sectores diferentes a lo largo de la plazuela, estos tienen las formas de pelotas, monedas en posición vertical y cubos, donde mayormente los chibolos y parejas jóvenes pasan un buen rato chismeando, conversando y disfrutando de las delicias que ofrecen las tías de las carretitas que mantienen una tradición culinaria, que están ubicadas alrededor de las bancas y postes de color negro que se combinan con el anaranjado pálido del piso. El toque característico del lugar está a lo largo de la plaza, en uno de los lados hay como una baranda larga que simula ser un mirador que ofrece una vista colorida y muy variada de todo el Rímac, el río y la carretera que se combina perfectamente con el bullicio ya sea de la gente o la fusión de música criolla y folklórica que ponen las tiendas del lugar.
